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1ª EDICION PREMIO
LETTERA I+D 2004 |
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TRABAJOS
DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO EN GRAFOTÉCNICA
Y DOCUMENTOLOGÍA 2004 |
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“La
firma inventada” |
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Sabemos
que una firma inventada
nace motivada habitualmente
por un interés
concreto: negarla. Su
autor material ha debido
hacerla, normalmente,
en presencia de un testigo
y por tanto aparentando
naturalidad, agilidad,
espontaneidad, etc.,
son precisamente estos
elementos que han servido
para engañar
al testigo, de los que
nos podemos servir para
desenmascarar al autor.
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Ni
que decir tiene que, si
la firma inventada es
ejecutada sin prisas,
sin testigos y sin presiones
externas, ni necesidad
de reproducir un modelo,
probablemente jamás
podamos señalar
su mano autora, aun cuando
dispongamos de muestra
indubitada. No pretendemos
por tanto dar recetas
universales, sino sólo
hacer partícipe
al lector de algunos de
los casos que este gabinete
ha debido resolver y en
los que la identificación
ha sido posible.
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Parece
adecuado suponer que el
autor de una firma inventada
necesita introducir notables
variaciones en la mayor
parte de sus elementos
formales, con el fin de
lograr el propósito
que con su acción
pretende: dejar claro
ante cualquier posible
observador, y no sólo
del experto, que ésa
no es su firma. No se
trata únicamente
de confundir al perito,
sino de evitar su intervención
transmitiendo la idea
de que: si esta firma
es muy distinta de la
mía, no la he hecho
yo.
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Establecida
esta elemental base, pudiera
ocurrir que, contrariando
los planes del “inventor”,
el perjudicado en el negocio
no se lo acabara de creer,
o que incluso la haya
estampado en su presencia
y el asunto llegara a
un Juzgado, siendo sometido
el caso a la opinión
de un perito quien se
verá en la encrucijada
de mostrar y demostrar
que aquel garabato (lo
habitual es que sea ilegible)
ha sido ejecutado por
la misma mano de quien
asegura no haberlo hecho.
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Este
modesto trabajo no pretende
teorizar sobre el tema,
sino sólo compartir
con nuestros colegas algunos
de los casos analizados
en nuestro gabinete relacionados
con firmas improvisadas
o “inventadas”
sobre la marcha por su
autor. Todos ellos han
sido juzgados y el resultado
aceptado en la sentencia,
así como por la
persona a la que perjudica
el dictamen. |
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| Autor: |
Gregorio
Rodriguez Grávalos
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